La adolescencia,  una etapa de la vida más difícil de lo que cualquiera puede pensar, los sentimientos, sensaciones, reacciones, estímulos están a flor de piel.
En es un periodo de la vida de los jóvenes y de todos en la familia en que estamos sensibles de cierta forma, los adultos pocas veces comprendemos a los jóvenes y ellos a su vez se sienten incomprendidos por los padres, los cambios físicos y hormonales que sufren los adolescentes (si muchas veces los sufren) que se dan a esta edad crean una serie de sentimientos y conflictos internos.


Las conductas de rebeldía que experimentan les abre paso para acceder a una identidad más madura, generalmente las decisiones que toman son de forma totalmente opuesta a lo que se les pide o espera de ellos.
A esa edad creemos tener la verdad y la razón de todo por un instante y al siguiente dudamos de las decisiones que tomamos, en cuanto a las relaciones personales, es la etapa donde experimentamos nuestra primera relación de pareja, donde iniciamos realmente la exploración de la sexualidad, y de la presión social.
Nada enseña más que el ejemplo mismo, mayormente los patrones de conducta a seguir son los de relaciones sentimentales y afectivas más cercanas ósea las del seno de la familia, quienes en su papel de pareja llena valores como comprensión, tolerancia, respeto y sobre todo amor determinaran en un futuro el modelo de relaciones que quieren para sí mismos.


Aunque en la adolescencia, somos rebeldes queremos vivir la vida al máximo si pensar en consecuencias, pero la inexperiencia y la pasión desbocada de la edad y de la vida misma nos lleva a querer ser “diferentes” a nuestros padres.
Es imprescindible que los padres reflexionen sobre que tan solidas y estrechas son las relaciones que han establecido con sus hijos y entre ellos, es un reto que tienen los padres en la etapa de la adolescencia de sus hijos.

La primera relación de pareja, representa la primera ilusión, las primeras cosquillas en el estomago es un momento de gran emoción para los y las adolescentes, pero siempre existe su contraparte y en ocasiones también puede ser nuestra primera experiencia desagradable en pareja porque los nervios del primer amor se mezclan con la necesidad de ser aceptados y las inseguridades, lo que puede ser una combinación peligrosa, que lleve a los y las adolescentes a permanecer en relaciones no saludables.


Los adolescentes y sobre todo las chicas suelen caer en relaciones sentimentales poco saludables e inadecuadas con jóvenes llenos de inseguridades, controladores, dominantes, y que tratan de imponerse por encima de la mujer, ejerciendo una violencia que no es necesariamente física, pero sí psicológica, y que les exigen a sus parejas relaciones cerradas, y aislándolas de amigas o amigos, incluso con los padres o familiares, importante es que los adolescentes con ayuda de sus padres puedan y aprendan a detectar signos de alerta en una pareja.


Estudios del portal Web LoveIsRespect.org, indica que de 1.5 millones de estudiantes de bachillerato fueron víctimas de abuso físico de parte de su pareja, y que sólo un tercio de los adolescentes en una relación abusiva, le contó a alguien sobre el abuso.

Los tipos de abuso o violencia a los que pudieran estar sometidos algunos de los adolescentes:

Abuso físico. Es cualquier tipo de fuerza física con la intención de causar miedo o daño, como golpes, patadas, empujones o el uso de un arma de fuego o blanca.

Abuso verbal o emocional. Se refiere a amenazas no físicas, que incluye acciones como insultos, humillaciones, persecuciones, acoso o intimidación.

Abuso sexual. Se refiere a ejercer control u obligar a la realización de acciones sexuales, que incluyen violaciones, manipulaciones o la restricción al acceso de métodos anticonceptivos.

Abuso digital. Se trata del uso de las redes sociales para intimidar, amenazar o molestar a una actual o ex-pareja. En esta categoría se incluye el cyberbullying o acoso virtual.

Eduquemos a nuestros hijos con responsabilidad, sin tabú, muchos de los padres de adolescentes cuando pasaron por esa etapa no tuvieron la oportunidad de hablar con sus representantes de estos temas, démosle a nuestros hijos la oportunidad que otros no tuvieron, nuestros hijos merecen educación sexual con valores, desde la niñez, realicemos una comunicación efectiva, participemos en sus actividades e intereses, ganarnos su confianza es la mejor opción para ayudarlos.

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