Paz, uno de los deseos más solicitados en año nuevo, carencia de muchos, algunos la tienen y no lo saben a otros les interesa que no exista, hay quien no la tiene ni consigo mismo y mucho menos con el prójimo, hay quien le canta pero no lo siente, también quien nunca la ha visto, tres letras un significado universal que se pronuncia en muchos idiomas (del latín pax), se define en sentido positivo, es un estado a nivel social o personal, en el cual se encuentran en equilibrio y estabilidad las partes de una unidad; definida en sentido negativo, es la ausencia de inquietud, violencia o guerra.

Como antónimo de guerra, violencia, barbarie, desidia, gracias a dios (cualquiera sea tu dios) existe la paz esa sensación de seguridad, tranquilidad el punto positivo dentro de tantas cosas negativas que existen a nuestro alrededor, esa tranquilidad es deseada tanto para uno mismo como para los demás, hasta el punto de convertirse en un propósito o meta de vida.

También está en el origen etimológico de los saludos: shalom en hebreo y salam en árabe significan «paz» o «la paz esté contigo o con vosotros», y también se emplean como despedida, significando entonces ve en paz o id en paz; en cambio, salve, el saludo latino, es un deseo de salud, concepto también muy relacionado. El saludo de paz o beso de la paz es una parte de la misa en que los asistentes «se dan la paz».

Internacionalmente, se conoce como el estado de paz aquel donde los conflictos internacionales se resuelven de forma no violenta (como gente civilizada); también se le denomina «paz» al convenio o tratado (tratado de paz) que pone fin a la guerra, estos acuerdos legales entre naciones mejoran y coadyuvan de manera económica, política, social, cultural, militar, etc. Los beneficios para ambos países son constantes y crean vínculos que, finalmente favorecen a todos los habitantes de los países.
Cada nación que firma estos acuerdos hace que esta independencia sea mucho más real en el acuerdo que en la realidad, ya que las vinculaciones entre los diferentes países pueden ser tan fuertes que, en caso de que se rompiera alguno de los tratados firmados, perjudicaría gravemente la estabilidad de alguno de los dos.

Sin ir muy lejos de nuestro día a día, en la sociedad se pudiera decir que hablamos de una paz social como acuerdo cotidiano, no es más que entendernos, conocer nuestras necesidades, sentir empatía por los demás para mantener unas buenas relaciones, que nos beneficien a todos, y a distintos niveles, el consenso entre distintos grupos, clases o estamentos sociales dentro de una sociedad.

Vivimos en una sociedad muy hipócrita donde decimos, hablamos y condenamos a diestra y siniestra y resulta que nuestro comportamiento es totalmente distinto al que profesamos, y a esta hipocresía no escapa nadie, desde la Iglesia, pasando principalmente por la política, llegando al ciudadano de a pie, esta hipocresía genera ese ruido intenso que no deja percibir la Paz.

Siendo contribuyentes a ese tratado de Paz, a esa Paz que recae sobre todos, que contribuye a formar seres humanos, no inhumanos como los que como los vemos en hechos terroristas, en políticos corruptos, en ciudadanos que no cumplen leyes, en miembros de la iglesia culpados de delitos sexuales,  coherencia entre  nuestras palabras y nuestras acciones.

 

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