“A lo Venezolano” (El Velorio)

La noticia de que perdimos un familiar o un ser querido por fallecimiento es bastante difícil de digerir y de aceptar, es la llamada que nunca quieres atender, la noticia que jamás quieres recibir, la perdida que nunca quieres tener.

La muerte, en distintas culturas, religiones, costumbres se asume y se toma de maneras muy distintas, desaparecer físicamente del plano terrenal para los familiares y amigos es una sensación algo egoísta, y si, si es egoísta por qué queremos estar con esa persona por siempre no aceptamos su partida no queremos despegarnos de ella, la queremos para nosotros y me hace pensar en un dicho de Isabel Allende “La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo.” Y así es solo muere el cuerpo, la carne mas no la esencia.

Recientemente atendí la llamada que no quería atender y escuche la noticia que no quería escuchar, el abuelo (copito de nieve) como le decía mi mama nos dejo, dejo este plano terrenal, entre lagrimas y tristezas se arman las maletas para viajar a rendirle homenaje y darle el ultimo adiós.

Los Venezolanos somos muy particulares en cuanto al tema de velorios y entierros se trata, “a lo venezolano” juntamos el grupo de los que vamos a viajar, luego de varias llamadas y como es una noticia inesperada siempre nos toma cuando menos preparados estamos, no me toco más que pedir ropa prestada a mis hermanos y cuando digo ropa va desde las medias hasta la gorra “a lo venezolano”,  ya que mi casa queda retirada de la zona de partida, una vez todos juntos salimos directo al terminal, ¿cuál es la forma más rápida de llegar? Pues tomaremos un taxi, al parecer no hay problema con eso hasta que vemos que somos 6 personas (sin contar al chofer) pues no había tiempo para esperar otro taxi, el presupuesto estaba justo así que decidimos “a lo venezolano” montarnos como pudimos en el vehículo unos encima de otros, acostumbramos a hacer esto cuando vamos a cualquier parte.

Ya en el terminal buscamos la unidad, que nos va a llevar lo más cerca de nuestro destino, (todas las unidades pasaban de los 20 años de vida útil) muy típico en nuestro país, efectivamente logramos montarnos en una unidad suficientemente grande para todos, inclusive faltaban pasajeros, pero logramos persuadir al conductor que saliera lo más pronto posible ofreciéndole un poco mas de dinero “a lo venezolano”.

Iniciamos el largo camino de 5 horas de viaje, por ser tan viejo el vehículo los vidrios de atrás donde íbamos mi hermano y yo no bajaban (se podrán imaginar el calor)  y el desespero por llegar al terminal, minutos antes de nuestra llegada le comentamos al conductor si era posible que nos acercara hasta la casa de mi abuela, dice que no es posible  porque solo llegará hasta el destino establecido, luego de varios minutos de conversación decidimos “a lo venezolano” ofrecerle pagar un poco más para cambiar el destino de el terminal por el de casa de mi abuela y el conductor aceptó.

Después de esta travesía, y con la cabeza llena de experiencias vividas con el abuelo, aun escucho su risa y su particular voz gruesa, ese acento tan único de los oriundos de la zona, inicia el encuentro con parte de mi niñez, esa casa llena de lindos e intensos recuerdos, dejamos los bolsos y nos trasladamos directo a la funeraria donde estaban velando a mi abuelo.

Ya en la funeraria un choque de emociones y sentimientos vienen a mí, ese sentimiento agridulce (ahora sí sé cómo es ese sentimiento) la emoción de encontrarte con familia que no veías hace muchos años, ver esos ojos brillantes y llorosos de la abuela, alegres de vernos, y tristes a la vez porque físicamente se nos fue (Copito de nieve), ver a tías que recordabas más jóvenes, y el desgarrador sentimiento de ver por última vez al abuelo y que tenga que ser dentro de una urna, se te quiebra algo en el corazón, el remordimiento y la sensación culpa por tanta ausencia de mi parte empieza a aflorar.

En la funeraria todos nos ven, preguntas van preguntas vienen.

P: ¿y ellos quienes son?

R: Contesta una tía a lo lejos ellos son los nietos

P: Hay si mira son ellos, no les cambia la carita.

Extrañamente “a lo venezolano”  mi mama nos vuelve a presentar nuestra propia familia, empiezo conociendo primos que no veía desde que eran unos bebes, ya son adultos muchos de ellos con hijos, tíos que haciendo un esfuerzo recuerdo anécdotas vividas en encuentros familiares de fin de año, cumpleaños, otros que las canas de su cabeza y las arrugas de su cara demuestran que el pasar de los años fue largo.

En una funeraria “A lo venezolano”  encontraras los siguientes personajes.

  • El Tío borracho: aquel que se encuentra en una esquina bebiendo (la carterita de Ron).
  • La Tía llorona: Llora más que el familiar directo del difunto.
  • La Tía Velorios: Aquella que se la pasa metida en todos los velorios de familiares o no.
  • La Chismosa: No es familiar de nadie, ni siquiera es amiga, solo está allí para averiguar bien el chisme.
  • El Tío destruido: Aquel que estuvo pendiente desde la enfermedad del difunto continuando con cada detalle del velorio.
  • El Tío Gruñón: Aquel que esta de mal humor por lo sucedido y no le interesa hablar con mas nadie.
  • La Prima Fiestera: Esta cuadrando que vamos a hacer después del velorio.

 

No sé si en otras partes del mundo sea similar, lo que si es verdad es que somos muyyyyy particulares en este sentido.

Esta era la segunda vez en mi vida que asistía a un entierro, y esta vez entre lagrimas por mi madre, hermanos y por mi tuve que sacar fuerzas de donde no las tenía para aguantar este dolor que sentiremos mientras tengamos vida, LLEGO LA HORA!! Tenemos que llevar la urna al cementerio, lagrimas, gritos se apoderan del momento, mis hermanos y yo entre lagrimas y muy confundidos nos disponemos a acompañar la carroza al cementerio ya que era cerca, UN MOMENTO!! Grita mi tío, la llevaremos cargada!! Sorprendidos apoyamos la decisión para rendirle un pequeño homenaje a (copito de nieve) ¿ya entienden lo de sacar fuerzas? No solo físicas si no mentales y espirituales.

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Pequeño es el homenaje a un hombre que dio todo en vida por sus hijos, por sus nietos, hombre parrandero “a lo venezolano”, hombre trabajador “a lo venezolano”, excelente padre “a lo venezolano”, excelente amigo “a lo venezolano” un artista urbano, podía crear y arreglar lo que fuera, sus manos regalaban bendiciones, su ingenio la mayor de sus herramientas, no tenia limites a la hora de crear, uno de esos genios que nacen “a lo venezolano”.

Pasadas las horas del entierro, luego de haber almorzado, tiempo sin ver a los primos y tíos la voz de “La Prima Fiestera” y “El Tío borracho” junto con el calor terrible e inclemente que hacía, decidimos ir a tomarnos una (1) cerveza, pero era día feriado en la región, allí empezó la odisea de buscar un lugar donde la vendieran, escaparnos de la casa fue algo difícil de lograr sin que se dieran cuenta mis tías y mi madre, al fin y al cabo se dieron cuenta, seguimos los pasos del “El Tío borracho” y huimos, cabe destacar que solo “a lo venezolano” pudimos encontrar un lugar donde vendían cerveza pero de forma clandestina, “El Tío borracho”  miro al dueño del abasto y con un pequeño saludo abrió una puerta lateral al negocio por donde pasamos todos, mesas sillas, muchas cajas de cerveza y una gran nevera era lo que nos esperaba del otro lado de la puerta, aun sorprendidos nos pusimos cómodos, llego la primera ronda, conversando y recordando a (copito de nieve), cuentos van cuentos vienen, nos ponemos al día con los primos, más cervezas, mas cuentos, llegan más primos, más cervezas, más cuentos, el hecho de que nos íbamos a tomar una (1) cerveza “a lo venezolano” lo convertimos en una pequeña reunión familiar, definitivamente no hay nada como LA FAMILIA.

Esto no es más que un recordatorio de que tenemos que vivir la vida a plenitud y de cómo “a lo venezolano” sorteamos los designios de la vida, “a lo venezolano” salimos adelante, “a lo venezolano” nos apoyamos en familia a pesar de la distancia, y de que solo con el simple hecho de vernos a los ojos eso basta para saber que no estaremos solos y que contamos con apoyo sea cual sea la situación.

Relato homenaje a Segundo Antonio Martínez Velásquez (Copito de Nieve)

¿has tenido experiencias similares?

 

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